En México develan los vínculos de esposa de Macri con el trabajo esclavo

En México develan los vínculos de esposa de Macri con el trabajo esclavo

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El diario La Razón de México inició una serie de publicaciones en ese país sobre Juliana Awada, la esposa del flamante presidente, Mauricio Macri. El medio da cuenta de las numerosas denuncias sobre explotación laboral que pesan en contra de la Primera Dama y la falta de investigación en Argentina sobre ese sensible tema.

Adora los bolsos grandes como el Birkin de Hermès. Su reloj de cabecera es un Rolex. Suele vestir la ropa que ella misma diseña y adora calzar las célebres bailarinas de Channel. Es millonaria y una exitosa empresaria de la moda. Dice ser muy creyente, pero esconde un oscuro secreto. Así es Juliana Awada, la bella esposa del nuevo presidente de los argentinos según relata el diario La Razón de México.

El diario mexicano puso el acento sobre un tema que la prensa argentina se negó a abordar a pesar de los acontecimientos políticos de los últimos días: la llegada al poder de Juliana Awada, la esposa del flamante presidente Mauricio Macri.

“La millonaria empresaria Juliana Awada dio gran impulso a la campaña de su esposo, el nuevo presidente de Argentina Mauricio Macri, pero evitó sistemáticamente, referirse a los escándalos judiciales que la vinculan con el trabajo esclavo en talleres textiles”, indicó el diario mexicano en una publicación reciente.

“En las entrevistas, la bella y exitosa empresaria describe su idílica vida al lado del jefe de Gobierno de Buenos Aires y de su hija Antonia, de cuatro años, y su trabajo al frente de Awada, la firma familiar de confección de ropa que factura alrededor de 1.6 millones de dólares al año”, detalla en una nota publicada hace unos días, que puede leerse en este enlace.

El periódico se mete de lleno en los problemas de Awada con la Justicia: “De lo que nunca habla ni le preguntan, es sobre las múltiples denuncias por trabajo esclavo que arrastra la empresa desde hace una década, junto a otras de las principales marcas de ropa del país sudamericano”.

Las causas judiciales comenzaron en 2006, cuando el entonces jefe de gobierno, Jorge Telerman, trabajó junto a la organización La Alameda para verificar las condiciones de trabajo en los talleres textiles de la ciudad a partir de una serie de denuncias de los propios trabajadores.

Lo que encontraron fueron escenas inhumanas e ilegales, con costureros extranjeros indocumentados, que vivían hacinados en los talleres, a los que se impedía salir y quienes trabajaban de las siete de la mañana hasta la medianoche durante los siete días de la semana por un pago de seis dólares diarios.

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El escándalo alcanzó a Awada y Cheeky, propiedad de Daniel, hermano de la flamante primera dama, y también a otras firmas que aseguraron que tercerizaban la producción de ropa y que desconocían las condiciones insalubres en las que trabajaban los costureros, víctimas del trabajo esclavo.

La causa judicial advirtió, sin embargo, que las empresas eran “solidariamente responsables” de los talleres, es decir, que no podían desligarse de los mecanismos de producción de las prendas.

En 2007, el entonces juez Guillermo Montenegro, íntimo amigo de la actual familia presidencial, sorprendió al sobreseer a los empresarios textiles involucrados en los talleres clandestinos, entre ellos Daniel Awada, por considerar que no había elementos para investigarlos con miras a llegar a un juicio.

Más sorprendente aun fue que, meses después Montenegro se incorporó al gabinete de Macri como ministro de Seguridad, en un denunciado caso de conflicto de intereses, porque con su controvertido fallo había beneficiado al cuñado de su nuevo jefe.

Desde entonces, la organización La Alameda continuó recopilando denuncias e incluso transmitió videos que logró grabar con cámaras ocultas para probar que en los talleres en donde Awada enviaba a confeccionar su ropa, seguía el trabajo esclavo.

El gobierno de Macri en la Ciudad de Buenos Aires, además, se caracterizó por no combatir de manera alguna la existencia de talleres clandestinos a donde miles de inmigrantes llegan engañados con la promesa de conseguir un trabajo y donde varios perdieron la vida producto de las condiciones inhumanas en las que vivían.

Las vinculaciones de su esposa con el trabajo esclavo se renuevan cada tanto, como sucedió el pasado mes de abril, cuando Rolando y Rodrigo Mur, dos niños de siete y diez años, murieron al incendiarse uno de estos talleres en los que se trabaja en un esquema de sobreexplotación. Los Mur siguen reclamando por una justicia que todavía no llega.

La tragedia volvió a dejar al descubierto el sostén ilegal de producción de una pujante industria textil que, según La Alameda, se apoya en la existencia de tres mil talleres clandestinos en donde trabajan alrededor de 30 mil costureros”.

La nota de La Razón se replicó en varios medios mexicanos: la agencia de noticias Notimex, la revista TV Español, que se distribuye en la región de San Francisco (Estados Unidos), y el portal Emeequis.

Portaldenoticias.com.ar, Buenos Aires.