Arrancó la maquinaria económica de Macri para justificar una devaluación

Arrancó la maquinaria económica de Macri para justificar una devaluación

Miradas al Sur

Devaluación, ajuste y reducción del poder adquisitivo de salarios y jubilaciones, asoman como realidades cada vez más cercanas, en la cuenta regresiva hacia el 10 de diciembre. El nuevo gobierno anticipó que no tiene sentido esperar cinco meses para llegar a un tipo de cambio único, aunque omite precisar el precio del dólar.

Mientras los empresarios que se verán beneficiados avalan y elogian esta medida, la suba de precios de una cantidad de rubros se aceleró desde que en noviembre Alfonso Prat Gay, ahora designado ministro de Haciendo, anticipó que la divisa estadounidense treparía en caso de que gane Cambiemos. David Cufré analiza esta cuestión hoy en Página 12, y afirma que “No hay empresario que no dé por sentada una pronta escalada de la divisa y por ello retienen mercaderías, todavía de un modo más o menos disimulado por los reparos que les genera un gobierno que aún no se fue. El ajuste de precios ‘preventivo’ y los indicios de desabastecimiento son, como tantas veces en la historia económica argentina, el preanuncio de la tormenta devaluatoria”.

Dando por descontado que el Estado se conducirá de acuerdo a los manuales ortodoxos, Cufré asegura que las dudas pasan por la velocidad y la intensidad de aplicación. Algunos creen que será muy rápido y muy fuerte, más cuando escuchan al presidente electo decir que el 11 de diciembre levantará el mal llamado cepo y dejará de lado el gradualismo en la corrección cambiaria.

Otros consideran que esa opción es demasiado arriesgada por cómo terminaron las elecciones. La diferencia fue de dos puntos, no de diez. La porción derrotada de la sociedad está en estado latente de movilización y dolida. Su resistencia a medidas impopulares podría hacer naufragar el plan si el gobierno no mide bien las sensibilidades.

Respecto de los salarios, jubilaciones y otro tipo de pensiones, desde Cambiemos dejaron trascender que estarían dispuestos a habilitar paritarias dos veces el próximo año para amortiguar el impacto. Habrá que ver cómo queda la cuenta final entre inflación e ingresos, pero en principio existen motivos para temer una dura pérdida de la capacidad de consumo. La catarata afectará al consumo interno, a los pequeños comerciantes, a los productores para el mercado local, a sus empleados, y la espiral será difícil de detener de la ortodoxia.

Los últimos 12 años

Tasas de inflación de dos dígitos por casi una década generaron la percepción en amplios sectores sociales de un achicamiento en su poder de compra. Por más que los niveles generales de consumo crecieron de manera contundente durante el kirchnerismo en la gran mayoría de los rubros –alimentos, autos, textiles, turismo, electrodomésticos, servicios públicos, transporte, entre otros–, el movimiento permanente de los precios distorsiona el proceso.

Más allá de esa dinámica, lo cierto es que al comparar la inflación y la evolución de los ingresos, éstos últimos han ganado por amplio margen y empujaron hacia arriba el poder adquisitivo de los salarios, las jubilaciones y las prestaciones sociales.

En el caso de los jubilados, el aumento de la capacidad de compra ha sido notable. En 2003, la jubilación mínima era de 220 pesos, que alcanzaban para comprar 171 litros de leche en sachet (a 1,29 pesos por unidad). En la actualidad, el haber mínimo es de 4299 pesos, suficientes para adquirir 419 litros en sachet (a 10,25 pesos cada uno). De 171 litros a 419. Lo mismo ocurre con otros productos de una canasta básica de consumo. En 2003, la jubilación mínima permitía comprar 88 litros de aceite de girasol (a 2,49 pesos), ahora son 397 (a 10,84 pesos el litro). En paquetes de fideos de medio kilo, la proporción pasó de 163 a 524. En bifes de carne vacuna, de 45 kilos (a 4,89) a 56 (a 76,90). En envases de shampoo de 200 centímetros cúbicos, de 85 (a 2,59) a 186 (a 23,15). En papas, de 449 kilos (a 49 centavos) a 573 (a 7,50).

La jubilación mínima de 2003, de 220 pesos, representaba 61,2 dólares. En 2009 ya había trepado a 217,3 dólares. Desde entonces, cuando se aprobó la ley de movilidad previsional, los haberes mejoraron hasta los actuales 443,2 dólares al valor oficial. Y si la comparación se hace con el blue, la jubilación mínima representa 286,6 dólares, también más que en 2009.

Para los trabajadores bajo convenio colectivo, entre 2007 y junio de este año, período con tasas de inflación de dos dígitos, el salario medio aumentó en términos reales 41 por ciento. Así surge de un estudio de la consultora de Miguel Bein, que toma como parámetro su propio índice de precios, que se ubica a mitad de camino entre el oficial y el de la oposición (índice Congreso). De 200 acuerdos en paritarias homologados en 2002 se llegó a casi 2000 este año. La Asignación Universal por Hijo, en tanto, fue creada en noviembre de 2009 con una asignación de 180 pesos por hijo. Esa cifra creció hasta 837 pesos en la actualidad, un 365 por ciento de aumento. En el mismo período, la inflación fue del 301 por ciento (hasta julio pasado) según el IPC Congreso. Aquellos 180 pesos equivalen a 228 en este momento en términos reales, deflactados por ese mismo indicador.

La recomposición del poder adquisitivo de los trabajadores, los jubilados y de los titulares de nuevos derechos en seguridad social aparece amenazada por la devaluación en ciernes. “El equipo económico de Cambiemos se parece al Barcelona”, comparó el presidente de la asociación de bancos extranjeros en la Argentina, Claudio Cesario, despreocupado porque los salarios, las jubilaciones y las asignaciones se vayan a la B.

Buenos Aires.